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Las vacaciones son un periodo que mayoritariamente utilizamos para descansar, desconectar de nuestras rutinas diarias o realizar otro tipo de actividades que el resto del año no hacemos porque no disponemos del tiempo suficiente o porque el clima no acompaña. También es un tiempo que utilizamos para reflexionar sobre nuestra vida y plantearnos nuevos propósitos de cara al nuevo curso: aprender un idioma, ponernos a dieta para perder unos kilitos antes de las navidades, dejar de fumar… son algunos de estos retos. Incluso a veces, nos proponemos el más difícil todavía, hacer varios a la vez.

Pero ¿qué nos pasa a la hora de afrontar estos retos? Que quizás pasados unos meses, los dejamos aparcados para otro momento, o peor aún, pasan a mejor vida con los apuntes de chino del año pasado y los patines en línea que compramos para aprender a patinar.

Quizás nuestro error sea no establecer bien nuestros objetivos o metas y, por consiguiente, no pararnos a elaborar un plan de acción que nos ayude a conseguir alcanzar esas metas.

Veamos qué 4 pasos debemos dar para definir bien nuestras metas y de esta manera llevar a buen puerto todos esos propósitos:

1º Definir bien la meta.
Cuando concretamos bien qué es lo que queremos alcanzar y para qué lo queremos, estaremos estableciendo una conexión entre nuestro sueño y la meta (mas adelante llegará el cómo).
Poner el foco en una única meta, en lo que deseamos conseguir, nos ayudará a centrar toda nuestra atención en las acciones que tendremos que hacer para alcanzarlo. Por ejemplo, la meta “perder peso” es algo muy ambiguo, si la defino y la concreto aún más, “perder 5 kilos”, esto aclarara lo que realmente quiero.

2º Meta en positivo.
¿Te has parado a pensar la de veces que te das instrucciones en forma de negación? algo así como “no quiero estar gord@”, “no quiero fumar” o mi favorita, “no voy a comer más bollos”. Hagamos una prueba: no pienses en un globo rojo… dime ¿en qué pensaste? seguro que en un globo rojo ¿no?. Establecer metas en negación hace que nuestro coco se centre en aquello que en realidad no queremos. Cojamos el ejemplo de antes y mejorémoslo, ¿y si en lugar del verbo perder utilizamos “quiero estar 5 kilos más delgado”? Esta es una meta puesta en positivo y hará que nos visualicemos de esa forma y con aquello que queremos lograr.

3º El tiempo es importante.
Cuando nos marcamos objetivos pero no adquirimos el compromiso con nosotros mismos de cuándo realizar lo que queremos hacer, no dejan de ser sueños en el aire. Lo que separa a tus sueños de la realidad es una fecha. Añadamos el tiempo a la meta anterior: “en tres meses quiero estar 5 kilos mas delgado”. Ahí tienes una meta definida, en positivo y con un tiempo determinado. Ya has cogido tu sueño y le has “puesto patas”, solo falta que eche a andar. Y para que esto suceda queda un “pequeño paso”: elaborar un plan de acción.

4º Realista.
Pero antes del plan de acción hagamos una cosa igual de importante que las anteriores. Pasemos por el filtro de la realidad nuestra meta, ese que nos dirá si es o no alcanzable nuestro objetivo, y hará que nuestro sueño y nosotros mismos pongamos los pies en el suelo.
Siguiendo con el ejemplo que hemos utilizado hagamos unas preguntas, ¿es realista adelgazar 5 kilos en tres meses?, ¿es saludable?, ¿qué cantidad de peso es recomendable perder en un mes? ¿en una semana? … podríamos seguir así con varias preguntas más para aclarar nuestra meta. En este caso creo que es factible pues equivale a 1,6 kilos al mes, o lo que es lo mismo, 416 gramos a la semana, ¿alcanzable? ¿tú qué crees?

Ya hemos visto qué cuatro pasos debemos dar para marcarnos metas alcanzables y no utopías que nos desmotiven el primer día que las pongamos en práctica. Ahora solo nos quedará establecer un plan de acción acorde con nuestra meta, con micro-objetivos diarios y semanales que nos acerquen a esa meta paso a paso, sin olvidarnos qué barreras podemos encontrar en el camino (el coaching es una gran herramienta para ayudarte en este paso y en los anteriores) para que si surgen podamos sortearlas de la manera más eficaz. El plan de acción será tu hoja de ruta, el mantra que te guiará e iluminará por el camino a seguir hasta llegar a TÚ META.
Así que prepárate, respira hondo, toma impulso y a por ella!!!

Gonzalo J. Sánchez Rubio
Coach personal